María de Maeztu una mujer progresista con ideas avanzadas a su tiempo

Ambos hermanos quisieron cambiar el país por la vía de la educación, la situaron en el centro del progreso. O al menos lo intentaron. Porque en aquella época el 74,1 % de las mujeres eran analfabetas y cuando una intentaba estudiar una carrera universitaria, le pasaba lo que a María, que en 1908, el Colegio de Abogados de Bilbao la impidió ejercer la abogacía, porque entonces era una de las prohibiciones que tenían las mujeres. Una prohibición que se levantó dos años después.

María llegó a ser una oradora excepcional, y recorrió medio mundo sorprendiendo y convenciendo a oyentes con sus ideas avanzadas. A ella se le atribuyen grandes frases, entre ellas una muy conocida, la contundente de: “Soy feminista, me avergonzaría de no serlo, porque creo que toda mujer que piensa deber sentir el deseo de colaborar, como persona, en la obra total de la cultura humana”

María de Maeztu Whitney nació en Vitoria el 18 de julio de 1881. Su madre era Juana Whitney, una joven anglofrancesa que a los 16 años se enamoró de su padre, Manuel de Maeztu, un patrón cubano con el que se fue a Vitoria. Así que María era hija de inglesa educada en Francia, y su madre le enseñó francés e inglés. Aprendió después alemán y recorrió, becada, las escuelas europeas inglesas, belgas y alemanas, acumulando experiencia, que volcó a su regreso a España en la reforma de los métodos de enseñanza y la defensa de la escuela única.

Estudió Magisterio con Ortega y Gasset, con quien tuvo mucha amistad, y Filosofía y Letras con Unamuno y conoció también a Azorín y otros intelectuales sobre los que después escribió un libro. En 1902 María inicia su profesión de maestra en una escuela publica bilbaína. Se dice que la nueva profesora ejerció la docencia de una manera original y diferente a como se conocía hasta el momento. Con clases al aire libre y renovados métodos memorísticos, María apostó por una educación laica con unos principios pedagógicos basados en su famosa frase: 'Es verdad el dicho antiguo de que la letra con sangre entra, pero no ha de ser con la del niño, sino con la del maestro'.

En 1915 y con una holgada y exitosa carrera a sus espaldas, María fundaba en Madrid la Residencia Internacional de Señoritas. El nuevo centro cultural acogía a estudiantes que cursaban su formación universitaria en Madrid y también a intelectuales extranjeras que visitaban España. María consiguió crear un ambiente culto y erudito en el que las mujeres daban rienda suelta a sus conocimientos y se organizaban veladas intelectuales en las que se acogían a contertulios masculinos de la talla de Lorca, Ortega y Gasset o Azorín.

María era una trabajadora incansable, y en 1926 empezó a dirigir en Madrid el Lyceum Club Femenino, una institución cultural y educativa que tenía las mismas características que otros liceos fundados anteriormente en Europa. El Lyceum tuvo un gran impacto en el panorama cultural de la época, pero su vida sin embargo fue corta. Soportó durante años continuos ataques de los sectores más conservadores, hasta que en 1939 fue confiscado por Falange y se convirtió en el Club Medina.

Con la llegada de la Guerra Civil todo cambió.

El 31 de julio de 1936 Ramiro de Maeztu era detenido y encarcelado para ser fusilado pocos meses después. Un duro golpe para la causa progresista y para María, que como tantos otros y otras tuvo que abandonar España. Se instaló en Buenos Aires y continuó con su trabajo docente.

No volvería a pisar tierra natal hasta muchos años después, cuando falleció su madre en 1945 y su otro hermano, el pintor Gustavo de Maeztu, en 1947. Poco después María volvía a cruzar el océano hacia América para no regresar jamás. Falleció el 7 de enero de 1948 en Mar de la Plata. Su cuerpo sería repatriado para descansar en el mausoleo de la familia Maeztu en Estella. 

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